Viajes al interior y al exterior
- lanoficcion
- 15 sept 2023
- 7 Min. de lectura
Actualizado: 5 oct 2023
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#65 | Septiembre 15 de 2023
Bienvenidx a la sexagésima quinta edición del newsletter de La No Ficción. Cada quince días compartiremos contigo nuestros avances, algunas recomendaciones y un poco de nuestra vida privada. ¡Gracias por acompañarnos!
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¿Qué hicimos esta quincena? Por Tatiana Lozano, productora
Este es el último boletín que les escribo desde mi casa en Envigado. A partir de la próxima semana mi nueva residencia será en Barcelona, donde voy a cursar un máster. Las últimas semanas, entonces, han estado llenas de despedidas. Algunas más dolorosas que otras, pero todas en igual medida bellas. Las despedidas siempre significan nuevos comienzos. Y aunque tengo el corazón arrugado, estoy muy emocionada por lo que viene para mí en esta nueva etapa. En La No Ficción en las últimas dos semanas publicamos un nuevo episodio de El Topo con Jaime Arracó, un escritor español que vive en Bogotá. A partir de una de sus novelas conversamos con él sobre el alcohol, la escritura, el sufrimiento y la salud mental. También, los últimos dos miércoles lanzamos nuevos episodios de Elemental acerca del papel que juegan todas las especies en el complejo tejido de la vida, y sobre cómo, en un futuro ideal, podemos mejorar nuestra relación con la Tierra a través de la siembra y cosecha responsable de alimentos. Por otro lado, siempre nos gusta apoyar a colegas que incursionan en el mundo del pódcast. Por eso, queremos contarles acerca de Canal Confidente, un nuevo proyecto que consiste en difundir, de manera anónima, secretos de personas desconocidas. Para esto tienen una línea anónima y sin prejuicios donde pueden llamar a contar lo que quieran, desde secretos íntimos, revelaciones sobre lo que hacen cuando nadie los ve, historias vergonzosas, fetiches, fantasías, opiniones impopulares o cualquier cosa que se les ocurra. A partir de ese material, los productores harán compilaciones que se publicarán en episodios cortos. Si necesitan desahogarse, o simplemente les llama la atención participar en esta idea nueva, pueden enviar sus secretos aquí. Finalmente, hablando de nuevos comienzos, queremos presentarles a una nueva integrante del equipo. Se trata de Shakén Moreno, quien comenzó esta semana en La No Ficción como practicante de comunicaciones. Estas fueron las palabras que eligió ella misma para describirse:

"Lleva un dios muisca (Shakén) y un volcán en el nombre (Mazaya). Estudió derecho pero no tiene ni un pelo de abogada. En cambio, encuentra felicidad en las narrativas, lo sonoro y lo audiovisual. Por eso ahora es practicante de La No Ficción. Ama la arcilla, el bordado y el chocolate".
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Las enseñanzas de la voz, el árbol y sus amigos.
Por Daniel Díaz, diseñador sonoro
¡Hola!
Como ya les había mencionado en un newsletter anterior, empecé un tratamiento con microdosis de psilocibina para sobrellevar varios temas relacionados con la ansiedad. Es mucho lo que se habla de las micro y macrodosis, sin embargo, de las segundas casi siempre se coincide en que es un viaje cósmico al interior que deja aprendizajes muy profundos y sanadores. Creo que un viaje de esos era lo que estaba necesitando para entender muchas cosas de mí mismo; y aunque aún me falta incorporar mucho a mi vida y a mi proceso de sanación, considero que fue un muy buen segundo paso.
Cada viaje es un mundo aparte y cada quien lo vive de una manera totalmente diferente. En mi caso, un aspecto muy curioso fue que siempre escuché una voz que me guió y acompañó gentilmente. Nunca supe si era la voz de Dios, la voz de la conciencia, la voz de Dios a través de mi conciencia, un yo paralelo o interestelar, algún ser en otro plano, o simplemente mis recuerdos. El caso es que esa voz me explicó muchas cosas y me ilustró otro par.
Creo que fueron cinco momentos de profundas revelaciones, pero dudo que el espacio de este boletín me dé para hablar de todas ellas, quizás podríamos organizar algún episodio para hablar de la experiencia completa. De igual forma, les comparto lo que escribí sobre uno de estos momentos en los que recibí información muy poderosa de la mano de un gran árbol y sus amigos.
Pero antes de comenzar, les doy un breve contexto. Hace algún tiempo leí que las personas bondadosas son más propensas a sentirse tristes porque de alguna manera inconsciente o involuntaria se ven permeadas por no recibir algo de lo que dan. Yo me considero uno de esos. Sin duda, la vida es la vida y esta macrodosis me ayudó a aligerar, entender y fluir con este principio o carga emocional. Bueno, ahora sí, viajemos por mi ser…
Con el genuino ánimo de que sus palabras se elevaran con el viento para resonar en la inmensidad, esa voz señaló diferentes árboles y me dijo:
Como aquel árbol, estás aquí para dar, incluso está escrito en las primeras letras de tus nombres.
Y si lo olvidas, repasa todas tus iniciales y recuerda doblemente quién eres.
Como ese mismo árbol, no te preguntes a quién le das o a quién no le das, lo tuyo es dar.
Eres noble, esa es tu raíz.
Eres de buen corazón, ese es tu fruto.
Así como ese árbol de allá, mantente firme en tu esencia y nunca dejes de asombrarte con todo lo que ves, con todo lo que eres, con todo lo que tienes para dar: refugio, sombra, colores, recuerdos, palabras, sonidos o lo que te puedas imaginar.
Hay un mundo por dar e infinitos mundos para dar.
Tú simplemente da.
Cuando damos, no damos desde la rama, la flor o el aroma, damos desde la raíz que alimenta y sostiene todo.
Algunos tomarán el fruto y lo comerán, otros pintarán, hablarán o escribirán sobre él.
Podrás inspirar a algunos y hasta enfadar a otros.
Tú simplemente da.
Así como ese otro árbol, para algunos serás un tesoro y para otros, un ser más.
Algunos te sentirán como un sabor, otros como un hogar, otros como algo que cuidar y otros más como algo a eliminar.
Pero descuida, también, habrá quienes regalen los frutos a otras personas con el amor más grande de la galaxia o quienes sencillamente no los tomen.
Tú simplemente da.
Otros, podrán resignificar las semillas, sembrar y esperar nuevos frutos.
Otros, hacer un juguito o un postre.
Tú simplemente da.
No lo olvides, hasta una simple rama puede convertirse en el apoyo para que otras ramas, árboles y especies encuentren su camino.
Aún hay mucho por dar y mucho para dar.
No mires el reloj, no lleves la cuenta de los kilómetros recorridos, no midas las distancias, ni te atrevas a juzgar.
Cada árbol es diferente y especial, cada árbol tiene su historia y sus anhelos, cada árbol da lo que puede dar y siente a su manera, cada árbol es como es y como no es, cada árbol comparte, baila y crea. Cada árbol simplemente da. Al final, ese momento acabó con un tono diferente. La voz se volvió mucho más dulce, mucho más fraternal; era como si todos mis seres queridos me dijeran al unísono esta frase que atesoraré por siempre: Recuerda, antes del fruto, siempre estuvo la intención de dar.
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La No Ficción desde cualquier lugar del mundo
Por Valentina Fonseca, diseñadora sonora
El último mes y medio viajé a Europa por primera vez. La razón de mi viaje fue acompañar a mi hermano a su ceremonia de grado que había sido postergada desde la pandemia. Estando allí tuve la oportunidad de viajar a lugares que siempre había soñado conocer. Caminé incansablemente calle tras calle descubriendo lugares fascinantes, arquitecturas deslumbrantes, cultura, arte, historia a veces abrumadora, música y comida. Pero entre todo este nuevo panorama maravilloso, a la noche en mi hotel o Airbnb, me esperaba trabajo. Uno de los proyectos más ambiciosos de La No Ficción estaba en marcha justo en el momento de mi partida; no solo trabajaba en la noche al llegar sino en cualquier café que me encontrara por el camino y para tomar pausas resultaban siendo destinos recurrentes del día. Fue interesante trabajar en lugares distintos al estudio de mi casa: me sentaba en algún lugar donde diagonal tenía la tumba de Mozart, o al frente el Parlamento Húngaro en todo su esplendor; de espaldas al reloj astronómico de Praga o cerca al río Támesis. Sin duda todas estas vistas inspiraron mucho mi trabajo, que a pesar de tener tantos ingredientes técnicos, sigue exigiendo una profundidad creativa. Sin embargo, la virtualidad más allá de permitirme trabajar en todos estos diferentes lugares también me sacó de mi zona de confort. A veces debía salir de los cafés cuando ya había terminado de tomar mi taza, o si no encontraba un lugar vacío me tocaba sentarme en el piso, en una banca en un parque o donde fuera. Mis días en ocasiones empezaban desde las 6 de la mañana y terminaban hacia las 2 o 3 de la mañana. En uno de los días más importantes de entrega, el vuelo que iba a tomar tuvo un retraso; esto significó para mí trabajar sentada sobre mi maleta en medio del caos y el ruido de un aeropuerto colapsado. Al final, con dificultades o sin ellas, lo disfruté porque mi motivación estaba concentrada en el proyecto que nos tiene a todos emocionados en el equipo y en que las historias que contamos aquí en La No Ficción merecen el esfuerzo y reconocimiento. Queridos lectores, espero que esta pequeña narración los haya entusiasmado y sigan conectados a lo que viene. Adicional a esto, quería aprovechar este espacio para dejar una recomendación. Esta semana he tenido muy presente en mi cabeza esta película nominada a los Oscar en 2021: Minari, una película de la empresa cinematográfica estadounidense A24 que ha sido el estudio responsable de otras grandes películas de cine independiente como Ex Machina, Moonlight, Midsommar, Uncut Gems, entre otras. Minari, a pesar de ser un relato sencillo logra conquistar al espectador retratando la otra cara del sueño americano simplemente narrando de una manera muy natural y conmovedora la historia de una familia coreano-estadounidense que se muda a una pequeña granja de Arkansas en busca de ese sueño. Esta película refuerza la importancia del vínculo familiar y cómo este es la fuerza que necesitan para salir adelante a pesar de todos los obstáculos, obstáculos que el director Lee Isaac Chung (Lucky Life, Abigail Harm), a través de su estilo narrativo relata con un componente emocional que lleva a empatizar profundamente con los personajes. La película la pueden encontrar en Amazon Prime Video. Y, por último, por si aún no los he convencido de verla, en mi percepción tiene una de las bandas sonoras más hermosas y nostálgicas de los últimos años. Compuesta por Emile Mosseri, transporta a la audiencia a una atmósfera de optimismo, tragedia e ilusión a la vez. Pueden encontrar esta banda sonora en todas las plataformas de música, particularmente les recomiendo la canción: Jacob and the Stone, una de mis favoritas.


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